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El dióxido de carbono es un gas inodoro, incoloro e insípido. Se trata de una molécula muy estable y, a priori, no es un gas tóxico, pero sí puede llegar a ser asfixiante por desplazamiento del oxígeno en concentraciones muy elevadas.
La medición del CO₂ es un buen indicador para evaluar la calidad del aire interior de un espacio y de su tasa de renovación de aire.
Los rangos de los límites verde, amarillo y rojo utilizados en el dispositivo MICA se basan en referencias reconocidas como los Global Open Air Quality Standards (GO AQS), en certificaciones internacionales como WELL y RESET, y en estudios científicos recientes sobre la calidad del aire interior (Morawska et al., 2024; Lowther et al., 2021), que definen valores clave para evaluar la ventilación del espacio y el impacto de la concentración de parámetros en el confort y bienestar de los ocupantes.

Partes por millón (ppm) es una unidad de medida de concentración que mide la cantidad de unidades de un compuesto o sustancia por cada millón de unidades del conjunto.
El CO₂ es emitido por los seres humanos y animales en el proceso de respiración. También es el resultado de la combustión de cualquier sustancia con contenido en carbono, de modo que estufas mal selladas u otros procesos de combustión interior, o un exceso de ocupación sin adecuada regulación de la renovación de aire, suelen incrementar los niveles de CO₂.
Un espacio interior con bajos niveles de CO₂ es representativo de un espacio con una adecuada renovación de aire. El aire fresco cuenta con niveles de CO₂ en torno a los 400 ppm.
Niveles altos de CO₂ mantenidos en el tiempo provocan fatiga, malestar, aumento del ritmo respiratorio, somnolencia, falta de concentración y disminución de la productividad.
La principal recomendación es la ventilación, que deberá ser proporcional al ritmo de producción de CO₂ en el interior, principalmente debido a la ocupación de personas y animales o a la presencia de sistemas de combustión (estufas, chimeneas, cocinas, etc.).
En caso de haber calderas o estufas en el interior, es recomendable que sean lo más estancas posibles, facilitar el aporte de aire exterior directo y mantener el tiro alto en los momentos de encendido.
Morawska, L., et al. (2024). Mandating indoor air quality for public buildings. Science, 383, 1418–1420. https://doi.org/10.1126/science.adl0677
Lowther, S. D., Dimitroulopoulou, S., Foxall, K., Shrubsole, C., Cheek, E., Gadeberg, B., & Sepai, O. (2021). Low Level Carbon Dioxide Indoors—A Pollution Indicator or a Pollutant? A Health-Based Perspective. Environments, 8(11), 125. https://doi.org/10.3390/environments8110125