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Sostenibilidad, salud y otras acciones contra el cambio climático

October 2020

El 24 de octubre se celebra cada año el día internacional contra el cambio climático, como acción visible y simbólica para movilizar y sensibilizar sobre sus efectos y el calentamiento global derivado. Un cambio climático antropogénico, que deriva de nuestra actividad y estilo de vida, no siempre pendiente del ritmo natural del planeta Tierra que nos acoge.

“El cambio climático influye en los determinantes sociales y medioambientales de la salud, a saber, un aire limpio, agua potable, alimentos suficientes y una vivienda segura. Las temperaturas extremas del aire contribuyen directamente a las defunciones por enfermedades cardiovasculares y respiratorias, sobre todo entre las personas de edad avanzada. Las temperaturas altas provocan además un aumento de los niveles de ozono y de otros contaminantes del aire que agravan las enfermedades cardiovasculares y respiratorias. Los niveles de polen y otros alérgenos también son mayores en caso de calor extremo. Pueden provocar asma, dolencia que afecta a unos 300 millones de personas".

Organización Mundial de la Salud

Este cambio climático antropogénico tiene consecuencias directas en cómo vivimos y habitamos el planeta tierra. Y viceversa. Nuestra forma de vida, nuestra salud, por ende, está condicionada por dichas condiciones medioambientales.

La industria y el transporte se llevan la medalla de mayor contribución al cambio climático. Y como ciudadanos de a pie, podemos sentirnos lejos de ellas con nuestras acciones diarias. Pero, ¿Qué ocurre con los edificios donde vivimos y trabajamos donde, de hecho, pasamos entre el 80% y el 90% de nuestro tiempo?

El sector de la edificación es el responsable del 40% del consumo energético en la UE y el 36% de las emisiones de CO2. Cifras considerables y que deberían llevarnos a cuestionar el impacto ambiental de nuestros edificios y de nuestro estilo de vida.

¿Qué podemos hacer para mejorar el impacto medioambiental de nuestros edificios?

La minimización del impacto ambiental de los edificios debe venir acompañada de acciones durante toda la vida útil del edificio. Acciones que lleven a consumir menos recursos naturales, a reducir la demanda y el gasto energético asociado, o a limitar las emisiones de CO2 asociadas a su construcción y uso.

Y estas acciones implican necesariamente un cambio en la manera de construir tradicional. La tendencia normativa (Directiva Europea de Eficiencia Energética, traspuesta en España en la última actualización del CTE ) nos lleva a construir y rehabilitar edificios con altos niveles de aislamiento y una mayor hermeticidad, para reducir la demanda energética y lograr una alta eficiencia en los equipos y sistemas.

Es un paso importante en la reducción del consumo energético asociado. Sin embargo, debe haber a su vez una reducción de la energía incorporada en los materiales de construcción, y que engloba todos los consumos energéticos y emisiones de CO2 que un material de origen sintético genera para su producción y puesta en obra. Y es aquí donde los materiales naturales y de origen mineral, cobran aún más sentido: la construcción con madera, los aislantes naturales como las fibras naturales de madera, cáñamo, algodón; los revestimientos naturales y minerales, como la tierra o la cal, entre otros muchos que trabaja la bioconstrucción y biología del hábitat. Por su menor procesado, su menor impacto medioambiental, su km.0 en muchos casos, o sus altas prestaciones técnicas para poder entender el edificio como nuestra tercera piel.

La relación entre medio ambiente, salud y sostenibilidad no se reduce al cálculo energético de los edificios, sino que engloba su salubridad y el impacto sobre la salud; la nuestra y la del Planeta. El cambio de paradigma está en construir pensando en el planeta, así como en quien construye y ocupa los edificios. De esta forma minimizamos la contaminación (interna y externa) durante todo el ciclo de vida y las patologías técnicas y ambientales derivadas. Las acciones sostenibles y saludables para el planeta, en términos de impacto medioambiental, lo serán también para quien ocupa el edificio. Salud y sostenibilidad, binomio inseparable.

La calidad del aire interior es consecuencia directa de los materiales con que construimos los edificios. Como ejemplo, las mediciones de calidad del aire que inBiot realiza con 100x100 Madera, fabricante y constructora de edificaciones BioPasivas y sostenibles.

Sus espacios son construidos con materiales naturales y minerales de bajas emisiones al aire interior. Además, utilizan mobiliario y colas para las estructuras libres de formaldehídos, y un sistema de ventilación mecánica con sistema de filtrado que garantiza una renovación de aire adecuada.

Gráficas de monitorización en Showroom de 100×100 Madera

Los datos obtenidos demuestran que los esfuerzos realizados por cuidar los materiales con que se construye la vivienda implican un menor impacto medioambiental y una mejora de la salud interior.

Sostenibilidad y salud como acciones contra el cambio climático.

Sostenibilidad salud y otras acciones contra el cambio climático

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