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La Ventilación Mecánica Controlada y sus beneficios para la calidad del aire interior

August 2021

Con la irrupción de la pandemia del Covid-19 ha quedado patente la importancia de realizar una buena ventilación para mantener unos niveles de CO2 y una calidad de aire saludables en los edificios en los que vivimos y trabajamos.

Las normativas actuales, enfocadas en lograr una mayor eficiencia energética, han promovido la construcción de edificios cada vez más estancos al exterior, por lo que la ventilación resulta cada vez más necesaria.

Pero, ¿cómo realizar una correcta ventilación? ¿Es suficiente con abrir las ventanas 10 minutos? ¿Es mejor hacerlo de forma natural o mecánica?.

Tradicionalmente, la ventilación en edificios ha consistido en abrir las ventanas de par en par para crear una corriente de aire y renovar así el aire viciado del interior. Con el transcurso de los años, se han ido desarrollando nuevos sistemas de ventilación que consiguen mejorar la calidad del aire de nuestros espacios interiores, así como su eficiencia energética. Los sistemas de Ventilación Mecánica controlada (VMC) son aquellos en los que la renovación del aire de un edificio se genera por la acción de un ventilador, sin necesidad de abrir ventanas.

Dentro de los sistemas de ventilación mecánica controlada, el más eficiente es el de doble flujo, que incorpora un recuperador de calor. Mediante este sistema se extrae el aire interior del edificio y se introduce aire nuevo del exterior que se capta por medio de un ventilador, se filtra y pasa por un intercambiador de calor para garantizar que perdemos la menor cantidad posible de la energía térmica de la vivienda.

De esta manera, la Ventilación Mecánica ofrece muchas ventajas en comparación con la ventilación tradicional:

  • Mejora de la calidad del aire gracias al filtrado del aire del exterior. Al abrir las ventanas para ventilar de forma tradicional, pensamos que el aire entrante es un aire puro procedente de la naturaleza. Pero desgraciadamente esto no siempre es así, ya que el aire exterior contiene polución propia de ciudades desarrolladas: contaminación procedente del trafico así como de la industria en general. Mediante la ventilación mecánica, el aire exterior es depurado a través de filtros especiales que eliminan polvo e impurezas. De esta forma se consigue que el aire que se introduce en nuestros edificios sea de mucha mayor calidad, mejorando el bienestar de los ocupantes y reduciendo el riesgo de enfermedades y alergias.
  • Eliminación de humedad relativa elevada. Los sistemas de ventilación mecánica provocan movimiento de aire de manera equilibrada evitando la formación de condensaciones y la aparición de moho.
  • Eliminación de corrientes de aire dentro del edificio: Al no necesitar abrir las ventanas para ventilar, no se generan corrientes de aire. Esto repercute en el confort y también en la salud de los usuarios, ya que se reduce el riesgo de enfriamiento.
  • Reducción de la contaminación acústica. Otra ventaja de no tener que abrir ventanas es la eliminación de ruidos molestos del exterior como pueden ser el tráfico de vehículos o el paso de gente. Con la ventilación mecánica evitamos que estos sonidos interfieran con nuestra rutina diaria, aumentando nuestro bienestar general así como la concentración y el rendimiento en espacios de trabajo.
  • Reducción de costes energéticos. Con la ventilación mecánica no se pierde energía al abrir las ventanas y perder el aire calentado de la vivienda en invierno o refrigerado en verano, evitando la necesidad posterior de volver a atemperar el aire de la estancia y su consiguiente gasto energético. Por otro lado, el recuperador de calor se encarga de optimizar aún más la ventilación, aprovechando el calor del aire saliente y transfiriéndoselo al aire entrante en invierno y viceversa. Introduce aire nuevo en el edificio a una temperatura próxima a la temperatura interior, lo que aumenta además en gran medida el confort en las estancias.

Ventilación mecánica controlada

En definitiva, con la ventilación mecánica de doble flujo se optimiza la ventilación para obtener los mejores resultados de salud, eficiencia energética y confort.

No obstante, estos sistemas de ventilación mecánica controlada generalmente funcionan de una manera totalmente manual, de forma que somos nosotros los que tenemos que cambiar el modo de actuación del ventilador, sin una referencia clara de cuándo es necesario hacerlo. Algunos cuentan con una programación en función de un horario prefijado, que tampoco se ajusta necesariamente a un uso real, aunque siempre aportará mejoras significativas con respecto al suministro de una cantidad fija de aire exterior.

Lo ideal para una ventilación mecánica más eficaz e inteligente, es combinar el sistema con sensores que midan los parámetros que afectan a la calidad del aire interior, de modo que la ventilación se auto regule en función de las necesidades reales.

Por tanto, resulta imprescindible contar con dispositivos que monitoricen de manera continua la calidad del aire interior como herramienta para comprobar la eficacia de la ventilación. Nuestros dispositivos MICA ofrecen información sencilla e intuitiva sobre la calidad del aire, que ayuda al usuario a gestionar de manera óptima la ventilación para garantizar en todo momento altos niveles de salubridad y confort. Además, son compatibles e integrables con sistemas de ventilación mecánica, permitiendo regular los caudales de aire bajo demanda de una manera totalmente automatizada, inteligente y saludable.

En nuestro próximo post os contaremos más sobre la Ventilación Inteligente o Sistemas DCV (Demand Controlled Ventilation).

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