Colegios y universidades: 5 razones para invertir en la monitorización continua de la calidad del aire interior

March 2026

La calidad del aire interior es un factor clave para el rendimiento, la salud y el confort en entornos educativos. Escuelas y universidades concentran diariamente a cientos de estudiantes y docentes en espacios cerrados donde la ventilación y la gestión ambiental influyen directamente en el bienestar y en el desempeño académico.

Diversos estudios científicos han demostrado que una ventilación adecuada y un control efectivo de contaminantes interiores contribuyen a mejorar la concentración, reducir problemas respiratorios y optimizar las condiciones de aprendizaje.

A continuación, analizamos algunas de las principales razones por las que cada vez más centros educativos están invirtiendo en la monitorización de la calidad del aire interior.

1. Reducir el riesgo de transmisión de contaminantes en interiores.

Los espacios educativos presentan condiciones que favorecen la acumulación de contaminantes en el aire interior. Aulas, salas de estudio y anfiteatros concentran a numerosos ocupantes durante largos periodos, lo que puede provocar un aumento de partículas, aerosoles y dióxido de carbono cuando la ventilación es insuficiente.

Estudios científicos como los publicados en Science y en Physics of Fluids han demostrado cómo los aerosoles respiratorios pueden permanecer suspendidos en el aire en espacios cerrados mal ventilados, aumentando la exposición de los ocupantes a contaminantes presentes en el ambiente interior. Sus conclusiones refuerzan la importancia de monitorizar indicadores como el CO₂ para mantener una ventilación adecuada y mejorar la calidad del aire.

2. Prevenir enfermedades respiratorias y alergias.

La calidad del aire interior también está relacionada con la aparición o agravamiento de enfermedades respiratorias. La exposición prolongada a contaminantes como partículas en suspensión, compuestos orgánicos volátiles o alérgenos puede generar síntomas respiratorios, irritación ocular, dolores de cabeza o fatiga.

Un aspecto especialmente relevante, ya que, según datos publicados en estudios sobre salud infantil en España, casi 1 de cada 10 niños en edad escolar padece asma, lo que convierte a esta enfermedad en una de las patologías crónicas más frecuentes en la población infantil.

Diversos estudios han demostrado que contaminantes presentes en interiores, como partículas o compuestos químicos emitidos por materiales y productos de limpieza, pueden influir en la aparición de síntomas respiratorios y alergias.

Garantizar una buena calidad del aire interior ayuda a reducir la exposición a estos contaminantes y contribuye a mejorar el bienestar de estudiantes y personal docente.

3. Mejorar el rendimiento académico.

La relación entre calidad del aire interior y rendimiento cognitivo ha sido ampliamente estudiada en los últimos años. Diversas investigaciones han demostrado que la ventilación adecuada y la reducción de contaminantes interiores tienen un impacto directo en la concentración, la velocidad cognitiva y la capacidad de aprendizaje.

Los niños en aulas con tasas más altas de ventilación de aire exterior tienden a lograr notas más altas en las pruebas estandarizadas de matemáticas y lectura que los niños en aulas con poca ventilación. Un estudio publicado por ScienceDirect concluyó que reducir la concentración de CO₂ de 2,100 ppm a 900 ppm mejoraría el rendimiento de las pruebas psicológicas y las tareas escolares en un 12 % con respecto a la velocidad a la que se realizan las tareas y en un 2 % con respecto a los errores cometidos.

Además, cuando los niveles de CO₂ aumentan debido a una ventilación insuficiente, pueden aparecer síntomas como somnolencia, fatiga o dificultad de concentración.

La monitorización continua permite identificar estas situaciones en tiempo real y mantener niveles adecuados de ventilación y así crear condiciones más favorables para el aprendizaje.

Classroom

4. Optimizar el consumo energético del edificio.

La ventilación adecuada no solo tiene implicaciones para la salud y el rendimiento, sino también para la eficiencia energética del edificio.

La calefacción, iluminación y climatización suponen alrededor del 70% de toda la energía consumida en los centros escolares y su gestión eficiente es clave para optimizar el uso de energía.

La monitorización de parámetros como CO₂, temperatura y humedad permite implementar estrategias de ventilación controlada por demanda, ajustando el funcionamiento del sistema HVAC según la ocupación real de los espacios.

Una estrategia que permite equilibrar dos objetivos clave en la operación del edificio:

  • Mantener una calidad del aire interior adecuada.
  • Reducir consumos energéticos innecesarios.

Si quieres saber más sobre cómo ahorrar energía con la monitorización de la calidad del aire en sistemas HVAC, te recomendamos leer este artículo.

5. Mejorar la percepción y el bienestar en los espacios educativos.

La calidad ambiental de un edificio influye directamente en la percepción que estudiantes, docentes y personal tienen de un espacio.

Un entorno interior confortable, con buena ventilación y condiciones ambientales adecuadas, contribuye al bienestar general de los ocupantes y puede influir en la satisfacción general del entorno.

Gracias a la monitorización continua, podemos generar datos verificables sobre la calidad del aire, facilitando la transparencia y la comunicación con la comunidad educativa. Paneles informativos o dashboards accesibles permiten visualizar el estado ambiental del edificio y reforzar la confianza en la gestión del espacio. Además, la disponibilidad de datos ambientales trazables puede apoyar procesos de certificación de edificios saludables y sostenibles, como, por ejemplo, las certificaciones de WELL, LEED o BREEAM.

Aplicaciones prácticas de la monitorización continua de la calidad del aire interior en el sector educativo:

Cada vez más universidades y administraciones públicas están incorporando sistemas de monitorización continua de calidad del aire interior para comprender mejor el comportamiento ambiental de sus edificios y optimizar su gestión.

Entre ellos destacamos estos proyectos desarrollados por inBiot:

La Universidad de Zaragoza

Se desplegó una red de monitorización de calidad del aire interior integrada con la infraestructura LoRaWAN del campus, generando datos verificables para apoyar la certificación BREEAM y proporcionando conjuntos de datos de alta calidad para la investigación sobre el equilibrio entre energía, salud, exposición de los ocupantes y confort ambiental. Saber más.

La Universidad Politécnica de Madrid (UPM)

Un proyecto con una infraestructura de monitorización continua de calidad del aire interior en escuelas primarias para apoyar la investigación sobre exposición ambiental y salud infantil, generando datasets consistentes para análisis científicos longitudinales. Saber más.

Las escuelas públicas de Navarra

Se desplegó una red de monitorización continua de calidad del aire interior en aulas que permite visualizar la IAQ en tiempo real, mejorar la ventilación y apoyar la gestión centralizada de los centros educativos basada en datos. Saber más.

Estos proyectos muestran cómo la monitorización continua de la calidad del aire interior proporciona datos fiables y trazables que permiten comprender el comportamiento ambiental de los edificios educativos y optimizar su rendimiento en términos de salud, confort y eficiencia operativa.


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